El día en que Indochina metió el Perú a fuego y sangre

El articulo le jour où indochine a mis le pérou à feu et à sang, publicado en francés inicialmente, se tradujo al español gracias a la autorización del portal Noisey France.

Comparto a continuación el artículo completo:

El día en que Indochina metió el Perú a fuego y sangre
Hay artistas que encuentran su público donde menos te lo esperas. Uno piensa en Sixto Rodríguez, consagrada por la película Sugarman, que descubrió veinte años después de haber dejado la música, que era una súper estrella en Sudáfrica. El caso de Indochina en el Perú es igualmente extraordinario, si esto no es más: aquí hablamos de un país lejano de Francia en todos los aspectos y donde la mayoría de las personas no hablan francés y por lo tanto no somos capaz de entender los textos crípticos de Nicola Sirkis. Sin embargo Indochina conoció una historia única con el Perú, mezcla de amor, de escándalo y de exotismo en el ambiente apocalíptico de un país en crisis.
"Indochina" en el aire
Todo comenzó en 1986, en Lima. En ese momento, las radios difundían en gran parte salsa, rock inglés, estadounidense o español. La mayoría se proveían los discos de la disquera peruana El Virrey, quien recibía entonces los discos que se difundían un poco en todo el mundo, en particular en la Península Ibérica. Y un día, Doble Nueve, la estación peruana famosa por la difusión de discos rechazados por sus competidores, recibe el 45 tours de "Troisième sexe", que ya tenía una regular acogida en España. Es ella la que va a probar y descubrir por la primera vez, y contra todo pronóstico el potencial Indochina en el Perú. Y aunque nadie había oído hablar de rock francés, es el despegue total.
"El fenómeno se ha extendido como la pólvora por todo el país. Un año más tarde, todas las radios peruanas pasaron las canciones de la banda", explica Vladimir, fundador del colectivo "Indochine Perú”, principal fuente de información de los seguidores de Indochina en el Perú.
El pedido de las disqueras muy rápidamente se hace escuchar, mientras que el álbum 3 todavía no está a la venta en Perú. Entonces El Virrey decidió negociar los derechos para el próximo disco del grupo, Live au Zenith, que salió en octubre de 1986. Bingo. Este disco se convertirá en disco de oro en Perú el año siguiente. Este es el comienzo de lo que los peruanos llaman la "Indomanía": el culto de "Indochina", porque los medios de comunicación rápidamente hispanizó el nombre del grupo, fenómeno común en América del Sur. Difícil, incluso hoy en día, de comprender lo que tanto ha cautivado al público peruano. ¿Por qué ellos, más que cualquier otra nación extranjera, habrían sido sensibles a la french wave de los hermanos Sirkis?
"En ese momento todo el mundo escuchaba música gringa o la argentina. Estábamos un poco cansados de escuchar la misma cosa. Y entonces ellos llegaron. Su sonido era completamente diferente. Se sentía en su estilo de vestir, una cierta libertad, una nueva mentalidad. El cantante, con su pelo que iba en todas direcciones; su camisa holgada y el pintalabios me hacía recordar a una especie de revolucionario francés que habría virado goth. Esto inmediatamente me dijo algo", dice Martín, un seguidor de la primera hora. A la edad de 16 años en esa época, él forma parte de esos cuarentones peruanos que recuerdan con nostalgia la primera vez que escucharon en la radio a Indochina. Hoy en día maquillador profesional en la moda y la televisión, él vivió la llegada del grupo al Perú como una renovación de la representación.

"Ellos van a arruinar el país y pervertir a la juventud"
Según el libro L’Aventure Indochine (Christian English & Frederick Thibaus, City Editions, 2004), cuando la noticia del gran éxito de Indochina llegó a Francia, todo el mundo tiene problemas para creer en él. El grupo envía a alguien al Perú para comprobar la magnitud del fenómeno y conocer si el grupo tienen suficientes seguidores para organizar un concierto. La respuesta es positiva. Por otra parte, Vladimir comenta en Indochina Perú, que el grupo francés Cyclope - que hizo una breve aparición en un festival peruano - confirmó a su regreso a Nicola Sirkis el inmenso éxito que su grupo tenía ante los jóvenes peruanos. Sirkis entonces decide de tomar sus disposiciones para visitar a sus seguidores sudamericanos desde su gira de 1988. Lima se destaca en la lista de destinos de la gira, en el medio de las ciudades francesas de Mulhouse, Lyon, Bruselas y Lausana. En ese periodo, con la excepción de su gira por Escandinava en 1984-1985, Indochina no había tocado jamás en un país no francófono, así como tan distante y menos aún en un país en crisis como podría ser el Perú en la época. Por la pena, el grupo decidió firmemente hacer cuatro fechas en el lugar, el 29 y 30 de abril y el 6 y 7 de mayo antes de volver a cerrar su gira en París. Ellos todavía no se imaginaron las reacciones y la fiebre que iba a causar su viaje.
A finales de los años 80, el Perú atraviesa por un período difícil. "Es importante contextualizar la llegada de Indochina al Perú. Económicamente, el país se encontraba en una difícil situación. En lo social, había una sensación de malestar e inseguridad a causa del terrorismo llevada a cabo por las organizaciones de Sendero Luminoso y el MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru), dos entidades de extrema izquierda. En lo político, los partidos en el poder no hicieron nada concreto para hacer frente a la situación. Además de todo eso, hubo movimientos conservadores, contaminados por la religión, que diaboloizaban el arte, la música y todas las expresiones de la cultura popular", explica Vladimir. Casi ningún artista internacional, no venía a aventurarse en el Perú en esa época por razones de seguridad. Aunque decir que, por un lado el Sendero Luminoso, cuyo ideal era, casi exactamente de la Camboya de Pol Pot y el MRTA que quería resucitar al Che, el Perú vivía una verdadera guerra civil. La CVR (Comisión de la Verdad y Reconciliación) creada en 2001 estima que los aproximadamente 70 000 muertes durante el conflicto entre 1980 y 2000, el 54% son víctimas del Sendero Luminoso y 1,5% del MRTA. Es en este clima de miedo del conflicto armado y del resurgimiento de discursos moralizantes que llegaron nuestros compatriotas despeinados.
Incluso antes de poner el pie en suelo peruano, el mero anuncio de la llegada del grupo comienza una polémica en la prensa tras una declaración del ex diputado Abdón Vílchez, que se opone oficialmente a su llegada de Indochina sobre el territorio. Él acusó al grupo francés de tener las costumbres (supuestamente) dudosas y de venir a pervertir a la juventud peruana convirtiéndoles, según sus palabras "al amor libre, la homosexualidad... y el naturismo”. Él llegó a esta conclusión mediante la traducción de las palabras de algunas canciones del cuarteto, principalmente de la canción "Troisième sexe".

"En tiempos de incertidumbre, era más fácil para los políticos peruanos alejarse de los reales problemas y de sus responsabilidades metiendo la nariz en cosas que les sobrepasa y no les concernía. También fue para ellos una forma de salir del anonimato", dice Vladimir. El diputado Vílchez era un desconocido hasta ese entonces, en efecto parece obvio que su indignación pública era una forma de atraer la atención sobre él.
Por otro lado, él también afirmó que el grupo iba a arruinar el país después de pedir una retribución de medio millón de dólares - una suma colosal para invertir en el entretenimiento para el Perú en esa época. ¡Esto era obviamente una pura invención! Por otra parte, la aventura peruana casi nada reportó al grupo ya que el precio muy bajo de las entradas para los conciertos apenas ha cubierto los gastos de viaje de su equipo y del material.
Muy pocas personas han tomado en serio lo dicho por el malintencionado Vílchez, y esto en última instancia no ha tenido impacto sobre la visita del grupo. Más bien, ellos fueron apoyados por varios artistas, el Ministerio de Cultura del Perú, algunos medios de comunicación y todo este contratiempo no ha hecho, al final de todo, que reafirmar el ardor y el entusiasmo del público.
Indo en Lima
Una vez en el aeropuerto internacional de Lima Jorge Chávez, los miembros del grupo han encontrado sorprendentemente un millar de seguidores venidos desde el amanecer para recibirlos con una gran cantidad de banderas y cálidos mensajes escritos en francés. Un plan de seguridad fue desplegado incluso para la ocasión con el fin de evitar el exceso de la multitud que habían invadido la pista y el retrasado el aterrizaje de su avión.
El concierto programado en el Coliseo Amauta, con una capacidad de 20.000 personas, se tocó a lleno total. El precio era alrededor de 3 dólares con el fin de que el evento sea lo más accesible posible. Sin embargo, la suma seguía siendo importante para muchos peruanos: el país estaba en un período de hiperinflación de - 1,722% ese año - que tuvo el efecto general de reducir significativamente el poder adquisitivo. Pero, sobre todo, las dos terceras partes de la población vivían en los barrios pobres y su salario promedio fue de alrededor de 40 dólares. A pesar de esto, algunos seguidores compraron sus boletos, no para una sino para varias fechas a la vez, con el fin de vivir la experiencia a profundidad.
"Habíamos oído decir que eran más exigentes que otros técnicamente y, efectivamente el sonido fue genial. Fue la apoteosis para la época. Todo el mundo quería estar allí", cuenta Martin."El cantante se movía por todas partes, calentaba al público, y nosotros, estuvimos totalmente en ella. Había una súper buena energía y como nadie realmente entiende las palabras todos cantaban un poco de yogurt". De las cuatro fechas, unas 42.000 personas en total se desplazaron para estos conciertos.

Amenaza terrorista y Machu Picchu
Una vez más, la seguridad fue máxima durante el concierto porque las autoridades temían que los movimientos terroristas de la extrema izquierda aprovecharían la ocasión para poner una bomba en el Coliseo Amauta. El grupo se encontró a los largo de su viaje en una situación agobiante, como lo explica Nicola Sirkis en el libro de Indochine (escrito por Jean-Eric Perrin y publicado en 2010), ellos fueron seguidos las 24 horas todos los día por una seguridad cercana de la policía para alejar las hordas de periodistas y bloquear las amenazas de Sendero Luminoso. Los seguidores estaban esperando frente del hotel, acechaban a sus ventanas para aclamarlos y los seguían dondequiera que vayan.
Después de sus dos primeros conciertos, Nicola Sirkis, Dimitri Bodianski y Dominique Nicolas decidieron ir a relajarse en la Amazonía, mientras que Stéphane Sirkis se aventuró solo por su lado sobre las alturas de Machu Picchu. Inicialmente, querían ir juntos para descubrir la ilustre ciudad Inca, pero la información se filtró y un canal de televisión anunció su destino a los seguidores... Los cuatro franceses, obviamente, no viéndose manifiestamente afrontar una vez más la multitud y cambiaron de opinión en el último momento. Finalmente lograron encontrar un poco de paz en la naturaleza... Pero fue sin contar las malas sorpresas que les esperaban a su regreso a Lima.
En efecto, un empresario argentino, Eduardo Val, conocido por sus actividades de narcotraficante pretendía haber descubierto el grupo y exigió su parte de las ganancias al organizador del concierto en Perú. Frente a este caso, la justicia peruana estima que se tenía que examinar la cuestión más de cerca y el grupo fue prohibido salir del país, a los pocos días de su último concierto en París. Finalmente, la espera duró sólo una semana y el grupo encontró su libertad: la  justicia habiendo declarado que si había un conflicto, esto no concernía más que a los empresarios y que no debe obstaculizar la libre circulación de los miembros del grupo. El caso, sin embargo, se tomó un tiempo para ser clasificado y declarado en 1991 sobreseimiento. Por otro lado, el famoso adjunto deputado Abdón Vílchez, hizo hablar otra vez de él. Para sembrar la discordia y decepcionar a los seguidores, declaró a la prensa sin ninguna prueba de que el grupo había fugado el país en un Boeing. La noticia apareció en la portada de El Nacional, diario sensacionalista que se conoce en el Perú la "prensa chicha". Todo volvió a la normalidad a los pocos días y el grupo pudo honrar sus dos últimas fechas del Perú.
Una experiencia agotadora
Una vez terminado la aventura peruana, los miembros de Indochina han tenido dificultades para recuperarse de sus emociones. Nicola Sirkis dijo a su regreso a Francia, hasta había pensado abandonar todo (cf. el libro Indochine). Este pasaje en América del Sur parece que marcó el comienzo de un periodo de reflexión para el grupo y, en particular, por su teclista y saxofonista Dimitri Bodianski, dejando Indochina en 1989, para dedicarse más a su familia.
Finalmente, después de haber asimilado los vicisitudes de su gira de 1988, encontramos en su álbum Un jour dans notre vie, publicado 5 años más tarde la canción "Bienvenue chez les nus", que hace referencia a la indigencia en la que viven muchos peruanos y el ambiente tan particular de Lima.
Veinticinco años después de este encuentro lleno de acontecimientos y aunque el terrorismo ha sido casi totalmente erradicada, Indochina nunca más volvió a dar concierto en Perú. Sin embargo, numerosos son los seguidores peruanos que aún están a la espera a pie firme. Luego de haber redescubierto Indochina en los años 90 (caído en el olvido y aspirado por el éxito de la Euro dance), Vladimir ha creado el colectivo Indochine Perú, para hacer descubrir a su vez el grupo a las nuevas generaciones, más bien conectados a la cumbia, pop latino o reggaetón, pero sobre todo para trabajar en su regreso de Indochina al suelo peruano.
"Hemos reunido una gran cantidad de seguidores de varias generaciones y el público peruano redescubre cada vez más el grupo. Nicola Sirkis está al tanto de este fenómeno. No creo que habrá que esperar otros veinticinco años. Espero que él decidirá de venir, porque estamos esperando con determinación", afirma Vladimir. "Ese día será una gran fiesta para todos nosotros", concluye el responsable de Indochine Perú.

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